CÓMO REAVIVAR LA PASIÓN EN LA PAREJA

Decía el filósofo Ortega y Gasset que “el enamoramiento es un estado de miseria mental en que la vida de nuestra conciencia se estrecha, empobrece y paraliza”. Hay quien, de hecho, lo define como un momento de locura transitoria, aunque también se reconoce como uno de los mejores estados en que puede encontrarse el ser humano cuando ese amor es correspondido.

La pasión es en ese momento el componente amoroso predominante. Una emoción psicofísica que involucra mente y cuerpo a la vez y cuya expresión fundamental es la necesidad de besar, abrazar, acariciar y mantener relaciones sexuales con el objeto de nuestra pasión. Pero la pasión, además de ser un elemento que se desarrolla deprisa, tiene otra característica: disminuye pronto, dando paso a un fuerte cariño por el otro/a que se convierte para la mayoría de las personas en el principal sentimiento hacia su pareja.

Aunque esta emoción amorosa es más compatible con la vida del día a día que la pasión desbordada, existe la creencia errónea de que la pasión debe ser el cimiento de la relación de pareja, de tal manera que equivocadamente muchas personas utilizan como medidor del amor hacia su pareja el nivel de pasión que sienten hacia ella tras años de relación.

¿Significa esto que con el fin de la etapa romántica se debe asumir que la pasión forma parte del pasado?

La respuesta claramente es no. La habituación a lo conocido, en este caso nuestro compañero/a, provoca la disminución en la atracción física y el deseo, pero no es menos cierto que cuando una conducta deja de realizarse, por ejemplo mantener relaciones sexuales, se extingue, por lo que es necesario esforzarse para que la pasión permanezca dentro de la relación de pareja  en mayor o menor grado.

¿Qué se puede hacer para reavivar el deseo sexual?

  • En primer lugar cuidar nuestra apariencia física. La visión es el primer canal a través del que se despierta el deseo y por ello tenemos que dedicar un mínimo esfuerzo a gustar a nuestra pareja: afeitarnos, depilarnos, ponernos algún día una ropa que sabemos que le gusta especialmente a nuestra pareja, echarnos colonia,…básicos a los que muchas veces no se les presta atención y que resultan ser el primer freno a la pasión.
  • Aumentar las muestras afectivas. Comenzar con un acercamiento sensual más que sexual. La vinculación emocional es básica para volver a desear mantener relaciones con nuestra pareja, algo especialmente cierto en las mujeres que necesitan saciar la necesidad de sentirse queridas y cuidadas. En este sentido es primordial recordar que en las relaciones de pareja estables el hombre llega al afecto a través del sexo y la mujer llega al sexo a través del afecto.
  • Buscar momentos para esos encuentros. Muchas veces se dice que el sexo tiene que ser espontaneo, pero si en un momento como este, muchas veces de gran distanciamiento, esperamos a la espontaneidad podemos seguir años sin mantener relaciones. Es decir, debemos crear un clima que facilite el acercamiento cuidando los preliminares y entendiendo por preliminares no los minutos antes del coito, sino cómo nos encontramos a lo largo del día, qué hacemos juntos, qué momentos bonitos hemos compartido… De ahí la importancia de buscar espacios y tiempo para estar a gusto l@s dos.
  • Hablar de lo que se desea y no se desea porque no se encuentra placentero. Si la buena comunicación en cualquier área es fundamental para poder calificar de satisfactoria la propia relación de pareja, cuando hablamos de intimidad resulta clave escuchar y respetar a la otra parte teniendo presente que no todo lo que se practica se disfruta.

El amor joven vive del entusiasmo; el amor maduro vive de la armonía” afirmaba la poetisa Julieta Gómez Paz. Pero en la búsqueda de esa armonía conviene recordar que el sexo no es la solución a los problemas de pareja, sino un modo de reencontrarse después de haberlos solucionado.

 

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