CLAVES PARA SUPERAR UNA CRISIS DE PAREJA

Las relaciones de pareja no son planas, sino un sistema dinámico formado por dos personas que crecen, evolucionan y tienen que hacer frente a diversas experiencias vitales tanto personales (cuestiones laborales, de salud, etc.) como de la propia relación (inicio de la convivencia, nacimiento de los hij@s, nido vacío, etc.). Los cambios que se producen en el propio ciclo vital de la pareja llevan a que en algún momento toda diada pase por una etapa de crisis que hace dudar a uno o ambos miembros sobre si seguir adelante o romper dicha relación.

¿Qué podemos hacer ante una crisis de pareja?

  • El requisito previo para la superación de una crisis de pareja es desear superarla, con la implicación activa y el compromiso que esto supone. Para ello hay que entender que es normal que surjan conflictos entre dos personas que perciben la realidad a través de distintos filtros porque sus vivencias han sido diferentes.
  • Supuesto ese deseo de luchar por reestablecer una relación de pareja satisfactoria, en primer lugar hay que identificar y definir claramente cuál es la fuente de conflicto. Contrariamente a lo que pudiera parecer, no siempre los miembros de la pareja coinciden en cuál es el origen del problema, aunque sí pueden mostrar acuerdo en el tema que resulta conflictivo.
  • Para superar una crisis es imprescindible dialogar, no reprochar. En muchas ocasiones se comete el error de sacar trapos sucios del pasado en lugar de centrarse en el problema que preocupa en el presente. Tener claro que no se trata de quién tiene razón sino de intercambiar opiniones y sentimientos a través del “hablo-escucho” con el objetivo de llegar a un acuerdo para resolver el conflicto, a ser posible desde el “yo gano-tú ganas”.
  • Describir la conducta concreta que nos molesta de nuestra pareja, en lugar de etiquetar a la persona, añadiendo una petición del cambio deseado. Cuando nos dirigimos a nuestro compañero/a con un “eres” seguido de algún calificativo peyorativo, conseguimos que se sienta agredida y, por tanto, seguramente se defenderá usando también la etiquetación, lo cual lleva a un incremento de la hostilidad que nos aparta del objetivo de superar la crisis de pareja y nos acerca al precipicio de la ruptura cuando no se desea.
  • Reforzar el vínculo emocional de la pareja: compartiendo tiempo, actividades agradables y gestos a menudo abandonados pero que resultan fundamentales para sentirnos más cerca (un beso, un abrazo, un gracias). Este acercamiento afectivo resultará más fácil en la medida en que hayamos sabido establecer una comunicación verbal respetuosa.

Decía el poeta alemán Bertolt Brecht que “la crisis se produce cuando lo viejo no acaba de morir y cuando lo nuevo no acaba de nacer”. En este sentido, superar una crisis de pareja exige abandonar viejas formas de interacción y aprender y practicar nuevas habilidades de comunicación y resolución de conflictos. En algunas ocasiones puede resultar interesante realizar una terapia de pareja para adquirir herramientas que nos permitan, precisamente, enterrar el dolor del pasado y enfrentar el futuro con ilusión.

 

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